Estamos quedando secos

Managua. Informe Pastrán. | 31 marzo de 2016

Una sequía de tres años, que se sumó a la deforestación masiva de sus bosques durante las últimas décadas, secaron la mayoría de las fuentes superficiales hídricas de Nicaragua y sumieron a su población en una crisis cada día más acuciante de acceso al agua potable, destaca la agencia IPS.

Desde enero, las redes sociales, noticias de medios locales, blogs y boletines electrónicos de organizaciones ambientales y usuarios comunes, han publicado fotografías y videos que muestran secos a grandes ríos, lagunas y otras fuentes superficiales como pozos y arroyos.

Jaime Incer Barquero, exministro de Ambiente y Recursos Naturales y presidente de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible (Fundenic-SOS), es una de las voces que más ha denunciado el acelerado deterioro ambiental del país.

Incer dijo a IPS que para fines de marzo el país ha perdido hasta 60 por ciento de las fuentes superficiales ya sea por haberse secado o por estar contaminadas y que posiblemente hasta 50 por ciento de las fuentes subterráneas…

Señala como ejemplo de ello la desaparición de al menos 100 ríos y sus afluentes en el país y la contaminación de las lagunas de Tiscapa y Nejapa, en el área de Managua, así como las de Venecia, en el occidental y costero departamento de Masaya, y  las de Moyúa, en el norteño departamento de Matagalpa.

Destaca el científico que los grandes cuerpos de agua también están sufriendo del deterioro de sus caudales y cuencas: el río Coco, el más largo de América Central, con 680 kilómetros, que sirve de frontera norte con Honduras, ahora está completamente seco en varios trechos de hasta ocho kilómetros de distancia… Su caudal ha bajado a niveles históricos, al extremo que es posible atravesarlo a pie con profundidades que no superan el tobillo.

De igual modo se denuncia que el otro gran río, el San Juan, en la frontera sur con Costa Rica, pese a labores de dragado en los últimos años, presenta grandes playones y bancos de arena que impiden el paso de lanchas y barcos.

Su principal afluente, el gran lago Cocibolca, la mayor reserva de agua potable de agua dulce de la región centroamericana, con 8.624 kilómetros cuadrados de extensión, presenta, dijo Incer, graves pérdidas de líquido desde 2012, que afectan el zarpe de embarcaciones, porque el agua se ha alejado de las costas y muelles.

Igual fenómeno afecta al otro gran lago del país, el Xolotlán, a orillas de Managua. Pese a que se inició un proceso de saneamiento de sus aguas contaminadas en 2009, a la fecha se desconoce el resultado de tal inversión, pero si es visible que desde que inició la sequía en 2014, sus costas se han alejado hasta 200 metros en algunas zonas costeras, según los reportes de Fundenic-SOS.

Esta organización no solamente achaca la crisis al impacto del cambio climático que se ha cebado sobre Nicaragua desde 2014 mediante el fenómeno de El Niño/Oscilación del Sur, sino a la falta de políticas públicas para frenar la deforestación de los bosques del país.

 

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