Su pasión por la cocina lo llevó al éxito

Por Nohemy Sandino

Este joven, quien se describe como trabajador y multifacético, afirma que su pasión siempre fue cocinar. Trabajaba en eventos de cocina y su mayor sueño era especializarse. Recuerda que fue por amigos y publicidad televisiva que conoció la Escuela Nacional de Hotelería, donde inició sus estudios de cocina en 2012.

“Para mí, la Escuela Nacional de Hotelería es lo primero que uno tiene que aprender antes de meterse a la cocina”, afirma orgulloso.

The Last Stop

“Claro que vos tenés que irte desenvolviendo y desarrollando por tu cuenta, igual hacemos la pasantía en los hoteles, y eso nos ayuda bastante; pero en la Escuela Nacional de Hotelería, te enseñan los cortes, manipulación, el color de tablas, te dan repostería, término de carnes… en fin, amplios conocimientos, explica.

“Los profesores siempre nos apoyaron, y en mi caso sí funcionó porque todavía seguimos trabajando como ellos nos enseñaron en la escuela”, agregó.

The Last Stop

Metas definidas

Su pasión por la cocina lo llevo a realizar grandes esfuerzos; en ese entonces trabajaba por la mañana en un negocio de familia (una cooperativa de taxis) y por las tarde estudiaba Cocina.

“Mis metas eran tener mi propio negocio, ser yo el cocinero, el propietario y por eso quería tener mi título para poder trabajar en lo que me apasiona, la cocina”, agrega.

En junio de 2013, Carlos culmina el curso de Cocina y fue en Noviembre de ese mismo año, que inicia su propio negocio “The Last Stop”, en ese entonces un carrito de comida rápida, que ofrecía algo diferente a los otros carritos que habían.

The Last Stop

¿Quién no ha comido en esos carritos de comida rápida? Esos que se ubican por Carretera a Masaya, en la capital, que ofrecen hamburguesas, hot-dogs, burritos y papas fritas. Pero el estilo de comida gourmet, solo lo podías encontrar en el carrito de comida rápida “The Last Stop”.

“Fuimos probando y ofreciendo servicios diferentes y al año de tener el carrito iniciamos con los sábados temáticos, aparte del menú, ofrecíamos comida de otros países”, recuerda Carlos.

Las quesadillas, la chimichanga, burritos, hamburguesas y la comida de otros países, era parte del menú que ofrecía a sus clientes.

The Last Stop

Relata que eso los llevo a estudiar, leer libros, recetas “y eso nos llenaba de más conocimientos, para ofrecer a nuestros clientes algo más original”.

“Nuestros clientes llegaban a cenar a las 6 ó 7 de la noche y recuerdo que lo más tarde que cerré fue a la 1 de la mañana… porque habían horas que me quedaba sin comida”.

“La idea del negocio la inicié con un amigo, pero él por su trabajo no pudo seguir y yo comencé solo. Mis trabajadores son todos ex compañeros de la Escuela Nacional de Hotelería y eso le gusto a los clientes quienes nos contrataban para eventos como bodas ó quince años”.

The Last Stop

El apoyo de los amigos, familia y profesores, fue fundamental. “Habían días en los que mis cocineros y yo no dormíamos porque teníamos que sacar un evento y al mismo tiempo teníamos el carrito y mi padre siempre me decía que aguantara”.

Además, el clima de estabilidad y el buen rumbo económico por el que conduce el país el Presidente Daniel Ortega Saavedra, permite que negocios como el de Carlos, encuentren un éxito que corresponde al esfuerzo y dedicación que se le pone.

Al referirse al nombre de su negocio, comenta que un amigo le sugirió un nombre “La Última Parada” y luego de pensar en un nombre que le siguiera gustando después de 6 meses, decidió dejar el mismo nombre en inglés: The Last Stop.

The Last Stop

The Last Stop: De un carrito de comida rápida a un restaurante

Pero muchos no sabían que el propietario de ese carrito que se ubicaba del Monumento Alexis Argüello, 2 cuadras arriba, tenía como meta, tener su propio restaurante.

Cumpliendo el año y medio con el carrito de comida rápida, nos comenta que ya estaba buscando el local para poner su propio restaurante.

“Buscamos el local para ofrecer el buffet a medio día, pero siempre ofreciendo el servicio de comida rápida por las noches”.

The Last Stop

Después de tener el carrito de comida rápida, estuvimos en Plaza 101, un lugar más pequeño y en enero de este año nos cambiamos a este local, ubicado del Costado Sur de Monte de los Olivos 1 cuadra y ½ arriba.

Además del apoyo de su familia, Romano trabaja con 3 muchachos cocineros de la Escuela Nacional de Hotelería y una mesera.

“Pienso que los muchachos de la ENAH que trabajan conmigo hablamos el mismo idioma porque tuvieron la misma formación que yo”, afirma.

The Last Stop

Carlos Romano, soltero y padre de una niña de 9 años, en sus tiempos libres, le gusta reunirse con sus amigos y aprovecha para hacer las compras de la semana del negocio.

Este joven emprendedor hace un llamado a toda la juventud nicaragüense a aprovechar las oportunidades que ofrece el Gobierno Sandinista para prepararse y salir adelante.

“En los canales se promueve bastante la Escuela Nacional de Hotelería, y eso es bueno para los chavalos que quieran estudiar cualquiera de las carreras técnicas que impulsa el Gobierno, que lo hagan”, manifiesta.

 

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