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Mary Anning, encontró un Ictiosauro a los 12 años.

Mary Anning (Lyme Regis, Reino Unido, 21 de mayo de 17999 de marzo de 1847) fue una paleontóloga, coleccionista y comerciante de fósiles inglesa, conocida en todo el mundo por los numerosos hallazgos de importancia que realizó en los lechos marinos del período Jurásico en Lyme Regis, donde vivía. Su trabajo contribuyó a que se dieran cambios fundamentales a principios del siglo XIX en la manera de entender la vida prehistórica y la historia de la Tierra.

El coleccionismo de fósiles se encontraba en boga a finales del siglo XVIII y principios del XIX, primero como un pasatiempo similar a la filatelia pero gradualmente se fue transformando en una ciencia al irse comprendiendo la importancia de los fósiles para la geología y biología.

Al mismo tiempo, un número mayor de turistas de las clases altas y medias visitaban Lyme Regis, que se había convertido en un popular destino costero. Al igual que su padre, Mary y Joseph Anning montaron una mesa de curiosidades cerca de la parada de la diligencia en una posada local para vender su mercancía a los turistas.

Después de que Joseph realizará un importante hallazgo de un cráneo de ictiosauro en 1810 y Mary encontrara su esqueleto al año siguiente, forjaron relaciones con la comunidad científica que cada vez se interesaba más por los fósiles, convirtiéndose en la principal fuente de ingresos de la familia.

Hallazgos principales

Ictiosauros

El primer descubrimiento importante de Mary Anning tuvo lugar poco después de la muerte de su padre cuando tenía sólo doce años. En 1810 (algunas fuentes citan 1811 o 1809) su hermano Joseph encontró lo que él creía como un cráneo de un cocodrilo, pero el resto del animal no se sabía dónde se hallaba. Aunque Joseph cada vez disponía de menos tiempo debido a su aprendizaje como tapicero, Mary siguió buscando y un año más tarde una tormenta provocó un corrimiento de tierras en el acantilado y puso a la vista parte del resto del esqueleto, un ictiosauro. La larga criatura de 5,2 metros sólo pudo extraerse con la ayuda de los canteros locales.

Otros restos de ictiosauros habían sido descubiertos en años anteriores en Lyme y otros lugares, pero el espécimen encontrado por los Anning fue el primero en llamar la atención de los círculos científicos de Londres. Fue adquirido por £27 en 1812 por el lord de una mansión local quien lo dio a William Bullock para que lo mostrara públicamente en Londres. Allí causó sensación e hizo que se preguntaran los círculos científicos e incluso religiosos acerca de lo que la nueva ciencia de la geología estaba revelando sobre la vida antigua y la historia de la tierra.

Anning encontró varios ictiosauros más durante el período de 1815–1819, incluyendo esqueletos casi completos variando en tamaño desde una trucha pequeña a una ballena. En 1821 William Conybeare y el viejo amigo de Anning Henry De la Beche, ambos miembros de la Geological Society of London, colaboraron en un artículo que analizaba en detalle los especímenes encontrados por Anning y otros. Concluyeron que los ictiosauros eran un reptil marino no conocido anteriormente y basándose en las diferencias estructurales de los dientes concluyeron que habría hasta tres especies diferentes.

Plesiosauros

Su siguiente hallazgo importante fue un esqueleto de un nuevo tipo de réptil marino en el invierno de 1820–1821, el primero de este tipo en ser encontrado. William Conybeare lo denominó Plesiosaurus (casi lagarto) porque pensó que se parecía más a los reptiles modernos que el ictiosauro y lo describió en el mismo artículo de 1821 en coautoría con Henry De la Beche sobre la anatomía del ictiosauro.

Anning descubrió otro importante y casi completo esqueleto de plesiosauro en 1830. Fue llamado Plesiosaurus macrocephalus por William Buckland y descrito en un documento de 1840 por Richard Owen. Una vez más Owen mencionó al acaudalado caballero que había comprado el fósil y lo dispuso para su examen, pero no a la mujer que lo había descubierto.

Impacto y legado

Considerados en conjunto, los hallazgos de Mary Anning se convirtieron en piezas clave para demostrar el fenómeno de la extinción. Georges Cuvier había tratado la realidad de la extinción a finales de la década de 1790 sobre la base de su análisis de fósiles de mamíferos como mamuts.

Sin embargo, hasta principios de la década de 1820, muchos científicos creían que los animales no se extinguieron en parte porque creían que la extinción supondría que la creación de Dios habría resultado ser imperfecta, cualquier rareza encontrada era explicada como perteneciente a animales que todavía vivirían en algún lugar de una región inexplorada de la Tierra. La extraña naturaleza de los fósiles encontrados por Anning, algunos, como el plesiosauro, tan diferente a cualquier criatura viviente conocida, supuso un punto importante en contra de esta idea.

En 1999, en el 200º aniversario de su nacimiento, tuvo lugar en Lyme Regis un encuentro internacional de historiadores, paleontólogos, coleccionistas de fósiles e interesados en la vida de Mary Anning. En 2005, se añadió el personaje de Mary Anning en el Museo de Historia Natural de Londres a los demás de una serie de personajes notables de su galería interactiva.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Mary_Anning


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