Manecillas del Reloj del Sur giran hacia la izquierda

La Paz. Por Glenda Arcia*/PL | 5 agosto de 2016

Frente a la Plaza Murillo, en el centro de La Paz, las manecillas del Reloj del Sur giran hacia la izquierda, como muestra de la decisión de Bolivia de preservar su identidad.

El curioso mecanismo fue instalado en el edificio de la Asamblea Plurinacional el 21 de junio de 2014, fecha del comienzo del Año Amazónico Andino 5522, y representa también al proceso de cambio iniciado en esta nación en 2006.

Con los números invertidos, es símbolo de la recuperación de las tradiciones de los pueblos de la región, pero también de la oposición a valores impuestos por grandes potencias.

Más allá de despertar el interés de quienes visitan la capital boliviana, es un recordatorio de la posibilidad de desafiar cánones establecidos y atreverse a pensar diferente.

Para el canciller David Choquehuanca, la iniciativa pretende revalorizar la cultura boliviana y retomar el camino de las naciones originarias.

Tenemos que recuperar nuestros valores y vivir en armonía con nuestro espacio y nuestro tiempo. Debemos tomar conciencia de que estamos en el Sur, aseguró el ministro de Relaciones Exteriores en aquel entonces.

Además, señaló que el nuevo reloj es una entre tantas reivindicaciones de los pueblos indígenas en los últimos años.

El uso de la whipala (bandera de siete colores representativa de las comunidades andinas), el reconocimiento de la coca como patrimonio y elemento unificador, y las campañas en favor de la protección de la Madre Tierra, son algunos de los logros de la región y de este país en específico, en la lucha por su reconocimiento.

Tras su llegada al poder en 2006, el primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, centró su mandato en garantizar el respeto a los grupos originarios y campesinos, y en rescatar y defender sus costumbres.

La nueva Constitución Política del Estado, aprobada en 2009, plantea que esta nación es democrática e intercultural y se funda en la pluralidad política, económica, jurídica, cultural y lingüística.

Asimismo, reconoce como principios ético-morales el ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), el suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble).

A petición del gobierno, los tres primeros, conocidos como la triada de la moral e intersubjetividad de los pueblos originarios, fueron reconocidos en 2015 como valores para una gestión pública, transparente y eficiente por la Organización de Naciones Unidas.

Morales saludó la decisión de ese organismo y aseguró que los pueblos andinos se sentían honrados por el reconocimiento de sus principios. Otro de los preceptos defendidos por el gobierno boliviano es el Vivir Bien que busca la armonía con la Pachamama o Madre Tierra, así como su respeto y cuidado.

Según Choquehuanca, dicha filosofía significa valorar historia, cultura y tradiciones de los pueblos originarios, pero, sobre todo, proteger y preservar los recursos naturales.

Vivir Bien es compartir en comunidad, seguir el camino de la armonía con la naturaleza, el objetivo de salvar al planeta y dar prioridad a la humanidad, explicó el canciller en entrevista con el diario La Razón.

Es, además, buscar el consenso y respetar las diferencias, saber escuchar al otro, sin discriminación o algún tipo de sometimiento, añadió.

También aseguró que se trata de defender la identidad, alcanzar la complementariedad, retomar la unidad de las naciones, llevar una vida de equilibrio con todos los seres dentro de una comunidad y construir una sociedad con equidad.

Por su parte, Morales recordó la importancia de Vivir Bien y no mejor que nuestros semejantes, al tiempo que abogó por un nuevo modelo de país, en el cual los pueblos indígenas tengan una profunda participación civil, política y económica, y nunca más sean excluidos.

En el marco de transformaciones profundas y democráticas, nos hemos propuesto acabar con la injusticia. Hoy, con la nueva Constitución, tenemos la oportunidad histórica de cerrarle las puertas al racismo, a la discriminación y a la exclusión empezando a construir un Estado Plurinacional, intercultural y auténticamente democrático, aseveró.

Antes, los quechuas, aimaras, guaraníes y otros hermanos de tierras bajas no podíamos entrar al Palacio (de Gobierno). Ese es el pasado. Ahora, somos uno de los pilares fundamentales de una nueva nación, añadió.

En ese sentido, destacó que en la Bolivia de hoy son las comunidades originarias y campesinas quienes señalan el rumbo a seguir y las transformaciones necesarias para garantizar el desarrollo de este país, la preservación de la naturaleza y la distribución equitativa de los beneficios.

Sé que el cambio es difícil -dijo el mandatario-, pero tengo absoluta confianza en los bolivianos, en su capacidad de razonar, de aprender de sus errores, de recuperar sus raíces y de forjar una nación justa, diversa, inclusiva, equilibrada y armónica.

En correspondencia con ese propósito, la dirección del país ha manifestado en reiteradas ocasiones su disposición de trabajar por los humildes y asegura que el Reloj del Sur es un recordatorio de que en este hemisferio “nacen las ideologías que pretenden librar al mundo de las injusticias del norte”.

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.

 

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