Embajada de Nicaragua en Perú celebra la Gritería en honor de la Purísima Concepción de María

Domingo 11 de Diciembre 2016 | Nota de Prensa

La sede de la Embajada de Nicaragua en la República de Perú se vistió de gala para celebrar la Gritería a la Purísima Concepción de María.

El evento, promovido por la Presidencia de la República de Nicaragua, contó con la presencia de los embajadores de Guatemala, Honduras y Malasia, así como representantes de la Embajadas de Cuba, Venezuela y El Salvador, la representante del PNUD, miembros de la comunidad nicaragüense, y amigos peruanos, quienes se reunieron alrededor de un bello altar diseñado por el arquitecto Luis Enrique Morales Alonso en el que destacaba una Virgen de madera de tamaño natural, tallada por artesanos de Diriomo.

La actividad se inauguró con las palabras del Padre José Ignacio Mantecón, sacerdote jesuita que radica en una de las zonas más vulnerables de Lima. El Padre Chiqui, como lo llaman de cariño los pobres, los pandilleros y los presos políticos, invitó a honrar a la fiel y firme María, en todas las mujeres fuertes y valientes que hoy luchan por la vida y mantienen la esperanza de que un mundo más justo y más bueno es posible.

Doña Maritza Sara Vega, miembro de la comunidad de nicaragüenses residentes en el Perú invitó a rezarle a la Patrona de Nicaragua y dirigió el novenario al grito de ¿Quién causa tanta alegría? ¡La concepción de María!

La embajadora de Nicaragua en el Perú, Marcela Pérez Silva, agradeció a nombre del comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo la presencia de todos y todas.

“La Purísima es la fiesta de la comunidad que se celebra a sí misma, compartiendo lo poco o lo mucho que tiene. Las familias nicas abren sus puertas y acogen a todo el que quiera cantarle a la Virgen: Nicaragua entera se vuelve una inmensa casa (como decía Julio Cortázar) abierta a la amistad, al amor, al fervor mariano. Es también la celebración de la propia identidad: del orgullo de ser nicaragüenses, que hoy honramos en medio de chischiles, pitos de carrizo, matracas y maracas que nos recuerdan que somos hijos de esta tierra y otros, como yo, por ella adoptados. Entonando cantos que recogen siglos de talento y creación nicaragüenses, comiendo gofio, bien-me-sabe, trocantes y cajetas le rendimos homenaje a nuestra Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria, a la vez que honramos los mejores valores de nuestra pequeña comunidad de nicaragüenses en el Perú, y le dedicamos nuestro esfuerzo y nuestro trabajo a la Purísima Concepción de María”, señaló la Embajadora.

Como parte de la celebración mariana todos entonaron los tradicionales cantos a la Virgen del Trono, acompañados por la guitarra del maestro Ernesto Hermosa, el violín de la maestra María Elena Pacheco, la baticonga de Hugo Bravo y la hermosa voz de Magali Luque.

Para finalizar la fiesta, los niños presentes quebraron una piñata repleta de golosinas y versos a la Virgen, escritos por Rubén Darío y otros poetas de Nicaragua.

Después de los cohetes y de las bombardas de pólvora, se inauguró en el exterior de la sede diplomática un Nacimiento dentro de un ranchito, inspirado en un cuadro del maestro Leoncio Sáenz. La Sagrada Familia fue tallada por José Arana, artesano de Solentiname y pintada por Hilde Duevel en los colores de la patria. En la entrada cuelga un arcángel que lleva un cintillo en el que se lee: “Vengo a anunciarles que en Nicaragua ha nacido el hombre nuevo”.

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