La firma ideal

B. García |

Pues la que denota equilibrio y sencillez: clara, sencilla, legible y de las mismas características del texto.  Por cierto, que es corriente entre los grafólogos comentar el hecho de que ciertos personajes mundialmente conocidos tienen algo así como una firma de diseño, es decir, una firma creada por grafólogos para cuidar al máximo su imagen.

Si nuestra firma no está equilibrada podemos tratar de modificarla para lograr una lo más positiva, clara y sencilla posible. Porque hacerlo así (no con el ánimo de aparentar lo que no somos) nos llevará inconscientemente a conseguir madurez psicológica y equilibrio personal, ya que el cerebro terminará por asimilar los movimientos de la mano.

La situación de la firma en el texto

Una firma alejada o muy alejada del texto nos habla de irrespeto, introversión, distanciamiento. Por el contrario, una firma cercana al texto refleja facilidad para el trato social, amabilidad, extroversión.
En el caso de que la firma esté casi rozando al texto puede existir un exceso de cordialidad, de extroversión, hasta de falta de tacto en ocasiones.

Situar la firma en el centro de la página es un claro rasgo de equilibrio, de autocontrol. Si, en cambio, la firma aparece a la izquierda de la página refleja introversión; y si está en el lado derecho indica extroversión, seguridad, sociabilidad.
En el caso de que la firma se sitúe muy a la derecha de la página podemos encontrar casos de personas agresivas y demasiado apasionadas y precipitadas.

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 La rúbrica

Un tipo de rúbrica que suele llamar la atención es aquella que aparece en sentido vertical, ascendente. Suele acompañar a una persona luchadora, emprendedora, ambiciosa, pero ¡cuidado!: si la firma y rúbrica es muy vertical y, sobre todo, si es ilegible, esa ambición no irá por la vía del trabajo y el esfuerzo personal sólo, sino que incluirá los métodos que sean necesarios (todos) para alcanzar los fines propuestos.

Suelen ser igualmente llamativas las rúbricas a las que acompaña un punto final. Son típicas de personas meticulosas que buscan la perfección y repasan si son necesarios sus trabajos. Si lo que buscamos es exactitud, precisión y responsabilidad esa es la persona ideal.

Cuando la rúbrica aparece cortada por dos pequeñas rayas estamos ante la típica persona teatral que derrama emoción en lo que pasa, en lo que nos cuenta, el clásico individuo que nos explica que ha pinchado una rueda de forma tan afectada y florida, con tal lujo de detalles, que bien podría hacer de lo que es una simple anécdota, todo un guión de cine.

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Al hacer el análisis grafológico de una persona se deben tener en cuenta todos los resultados parciales aparecidos al analizar cada detalle comentado y dar mayor peso a los que aparezcan de forma dominante, a los que más se repitan.
En el seno de la Grafología hay diversas escuelas, diferentes tendencias y además, cada profesional tiene sus pequeños “trucos” a la hora de hacer un estudio. Y si bien un informe profesional debe lógicamente hacerlo un grafólogo, el lector puede aprovechar lo aquí enseñado para tener una aproximación de su propia personalidad y de la de cualquier otra persona.

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