Todo buen viajero tuvo una vez que dejar atrás a un buen amor para llegar hacia ese destino inimaginable. Es la historia de Jim Kolvenbach, un alemán de 39 años que dejó a todos sus amores en ese “adiós fugaz e inesperado”, y un día sin razón o por qué, tomó su mochila y llegó a la tierra Única y Original.

Recorrió más de veinticinco países, y un día cualquiera, Jim detuvo su marcha. Vio a su alrededor y estaba en Nicaragua. Miró las viejas casas de tejas, las catedrales iluminadas y unos niños jugando fútbol en la plaza central; aquella ciudad alborotada por los pájaros de la mañana era León.

Ahora Jim es el chef de “Asa2 en la carretera”, y según sus propias palabras, es algo que quizás no tiene sentido, porque para llegar al grado cero de la razón, tuvo que emigrar de su tierra y su pasado, para construir un nuevo presente y conquistar sus propios sueños.

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Desde su morada, el chef alemán prepara los más riquísimos hummusensaladas de calamarcaldo de cordero, los famosos brisket; las costillitas de cerdo ahumadas, los chorizos parrilleros; la popular tabla de panes, y hasta hamburguesas de cordero y vegetariana.

“Vine a Nicaragua por primera vez en 2001, y me trajo la casualidad. Tenía muchas vacaciones, tenía muchas horas extras en mi trabajo”, indicó Jim, quien además explica que ese año decidió a viajar con un amigo a la India, querían hacerlo por tierra, pasando por Turquía, Irán y Pakistán.

Lo que no tenía planeado Jim, era el histórico ataque terrorista a las Torres Gemelas ese mismo año, por lo que viajar “se había vuelto chiva”, y su amigo y él, aún siendo de espíritus aventureros, no querían correr peligro, así que en último momento tuvieron que cambiar los planes de viaje.

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“Habían buenas ofertas de vuelos, y decidimos ir a Honduras, que tiene lugares bonitos pero la gente es como muy deprimida. La cosa ahí no es tan segura. Cuando entramos a Nicaragua, en ese momento había mucha más pobreza que hoy, pero la gente vimos que te invitan a sus casas, no tienen miedo, son más abiertos”, explica.

El chef, al paso de los años, expresa sentir mucho aprecio por la Revolución Sandinista, con la que se siente conectado por siempre haber sido un joven inquieto, siempre partidario de los movimientos de izquierda.

“En Nicaragua hay una Revolución abierta a los extranjeros, con ese siempre espíritu internacionalista. Incluso mi cumpleaños es el Día de la Alegría (17 de Julio), y siempre salgo a celebrar con la gente. Me gusta ir a la Plaza los 19 de julio, y me vinculo mucho con ese sentimiento”, manifestó.

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El alemán recordó que cuando vino a Nicaragua en 2001, durante los gobiernos neoliberales, vio mucha pobreza y un fallido sistema de educación. Explicó que “antes ibas a una ferretería y pedías un tornillo de 2 pulgadas, y solo te ofrecían de 1 y de 3 pulgadas; pero ahora hay de todo”.

“En estos años hay más infraestructuras, sistemas de salud; hay menos pobreza extrema, y hay más crecimiento del PIB”, destacó Jim, quien asegura que el factor de seguridad y estabilidad económica, han sido muy importantes para motivarse a quedarse en Nicaragua a seguir invirtiendo en su negocio.

El chico que habitó por más de treinta años en Hamburgo y en un pequeño pueblito rural cerca del gran Rostocks, al Norte de Alemania, había llegado a León. Lo primero que recuerda era los faroles amarrillos de la calle, la gente sentada en sus sillas mecedoras en los andenes de la ciudad; y muchos turistas caminando y recorriendo en bicicleta.

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“A partir de entonces comencé a venir a Nicaragua, todos los años, tres meses o cuatro meses, seis meses. En 2004, decidí que me iba a quedar. Esa decisión fue así nomás. Tenía el pasaje de regreso y tenía empacada mi maleta, y de último momento dije: No!, no me voy. Mejor me quedo”. La vida me hizo quedarme aquí, expresa un poco riendo.

Para Jim, aquello no era una decisión racional, porque como ya habíamos dicho, en su Alemania natal tenía su apartamento, su trabajo, su carro. Pero aquel día, “lo canceló todo”, y decidió quedarse a vivir en Nicaragua.

El chef alemán, rememoró que su primer trabajo en Nicaragua, fue en la Casa de Cultura de León, en un viejo bar restaurante llamado Culti-Bar, donde comenzó cocinando. Estaba enamorado de Nicaragua, y no podía dejar de pensar en la loca idea de asentarse en este país.

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“Me movieron las ganas de vivir; aquí hay muchas cosas. Primero el clima, la gente, las condiciones que da el Estado. Si viajas tres horas, ya estás en la montaña, hay muchas cosas diferentes, y eso es maravilloso”, dijo.

Pasaron algunos años, y a Jim más allá de la cultura y las tradiciones, centró sus ojos en una nicaragüense que le robó el sueño. Es arqueóloga y profesora de Historia de la UNAN, Managua, y su nombre es Ligia. No dudó en casarse y ahora juntos, llevan adelante “Asa2 en la carretera”.

Ligia es igual de pilas puestas que Jim. Y explica que ya hay muchas familias nicaragüenses que están encantadas con las comidas y bebidas que se sirven en “Asa2”, sobre todo porque son muy orgánicos.

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“Entre nuestras bebidas destaca la limonada con hierbabuena y jengibre; el zacate de limón, te verde y limón y jugo de naranja, y a las personas que vienen aquí, les encanta”, dijo la esposa de Jim.

Lo más importante de Asa2, es que no solo es un concepto de restaurante, sino que va más allá, y apunta a cultivar un estilo de vida saludable de las personas que lo visitan, ofertando a precios muy accesibles unas ensaladas especiales a base de rúcula, hojas de rábano, lechuga, zanahoria, berenjenas entre otros productos muy saludables, libres de pesticidas.

“Estamos acostumbrados a comprar las cosas que están llenas de pesticidas, cuando nuestros campesinos también están produciendo orgánicos, con técnicas ancestrales. A Asa2, nos interesa mucho la promoción de nuestros proveedores locales”, explica Ligia.

“Asa2 en la carretera” está ubicado en el kilómetro 15.5 carretera Nueva a León, y abre los viernes, sábados y domingos.

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