Rosalía del Socorro Ríos Rivas, conocida cariñosamente como profesora Chalía, es un digno ejemplo para la sociedad nicaragüense, capaz de ser mujermadrehijaesposa y profesional, todo al mismo tiempo.

Chalía ha dedicado 43 años de su vida a formar hombres y mujeres de bien. Desde su centro de labores en el módulo L en el Mined Central, esta mujer de tez morena, a sus 63 años sigue construyendo herramientas para mejorar la calidad de la educación.

Recuerda que cuando era joven deseaba estudiar Derecho, pero por cuestiones del destino inició haciendo sustituciones en un colegio rural; en el año 1976 le dieron su primera plaza en la escuela El Coyolar, en el municipio de Diriomo, en Granada.

Tras dos años en el Coyolar se fue a San Juan de Oriente, a una escuelita donde aprendió mucho y se sintió querida por sus estudiantes.

“Estamos en la búsqueda de dar cada día una educación de calidad para estos jóvenes en el campo, que estaban relegados y este Gobierno ha venido a darles un lugar”, aseguró.

Años más tarde, su dedicación y amor al trabajo la llevó a desempeñarse en multigrados, secundaria y a partir de 1982 inició en el Mined Central en Managua.

“Inicialmente trabajaba en el Instituto Filemón Rivera Contreras como un grupo de docentes especiales adscritos a la sede central, pero a partir del 2007 tuve la responsabilidad de la revisión de los libros de textos y materiales educativos de primaria y secundaria”, comentó.

En la actualidad es coordinadora técnica de la educación secundaria a distancia.

Chalía expresó muy segura que desde la educación la mujer tiene un papel fundamental en esta etapa de la historia de Nicaragua.

“Fue una experiencia muy buena ser la coordinación de los libros de textos donde tenía que revisar el material, trabajar a la par de los autores y diagramadores”, el resultado hoy aún lo gozan los estudiantes de primaria y secundaria que utilizan estos libros de manera gratuita, con información actualizada.

Son muchos los momentos como docente que la han marcado, sin embargo, el haber ayudado a un joven a levantar su autoestima y salir adelante, la marcó el resto de su vida.

“Me encontré con un joven que nadie lo quería tener en el colegio y yo logré que saliera de ese problema familiar y que cambiara su actitud, hoy en día ese niño es un hombre de bien, es un piloto del Ejército.

La mujer nicaragüense es guerrillera

“Nosotros podemos ver a la mujer en la educación, en la salud y vemos cómo ha evolucionado y se ha venido reconociendo el papel de la mujer madre, empresaria o política”, valoró.

“Creo que debemos trabajar por la juventud para que sean personas que sientan, se entreguen a la causa nicaragüense, yo recuerdo que de joven tenía todo el entusiasmo y quería dar muchas cosas”.

“Nuestra mujer es emprendedora, guerrillera, no pone obstáculo, busca respuestas y las encuentra. El reto de las mujeres es ser madre y ser profesionales y para mí mis alumnos son mis hijos”, finalizó Chalía.