El durian, fruta sulfurosa y espinosa

Constituye toda una curiosidad debido a sus características y a las pasiones en materia de consumo que genera

Oliverio Celaya | 

El mundo de la biología y la botánica está repleto de curiosidades, pero la fruta del durian constituye una muy particular que en Asia genera pasiones incluso por su consumo pese a su olor.

Como mencionan algunos entendidos, es posible que Adán y Eva no hubieran cometido el pecado original si, en lugar de una manzana, hubieran sido tentados con un durian, una fruta de olor sulfuroso y un sabor comparado al de una cebolla podrida.

No obstante, el durian (llamado durio o durión) también tiene su corte de incondicionales, quienes elogian la riqueza de su sabor, que aglutina un gusto afrutado con una textura más o menos cremosa y un final entre amargo y fermentado.

El intenso perfume de esta fruta tropical, rancio para unos y aromático para otros, provoca que se prohíba con frecuencia en taxis, vuelos, habitaciones de hotel y otros lugares cerrados en el Sudeste Asiático.

Cubierta de espinas y de un tamaño que puede igualar al de una sandía, el durian es considerado el Rey de la fruta en Tailandia (el mangostino es la reina), y su consumo aumenta vertiginosamente en los últimos años debido a la demanda desde China.

El año pasado, Tailandia, uno de los mayores productores, exportó más de 600 mil toneladas, 13 por ciento más que en 2016, y la demanda sigue aumentando sobre todo gracias al comercio electrónico.

El pasado abril de este 2018, se vendieron 130 mil durianes en un minuto en el portal Tmall del grupo chino Alibaba durante un acto de promoción en Bangkok en el que participó el presidente del gigante del comercio electrónico, Jack Ma.

En la provincia de Rayong, al sureste de la capital, la tailandesa Bundeun Phokek, de 63 años, cobra la entrada a los turistas (12 dólares o 10 euros) a cambio de una degustación sin límite de las frutas, incluidos durianes, que cosecha en su plantación Suan Yai Da.

Existen 30 especies del árbol del durian, pero el más común es el Durio zibethinus, del que en Tailandia existen más de 200 variedades que producen Kan yao, Chanee o Mmon thong, que significa Almohada dorada, y copa el 90 por ciento del mercado tailandés.

La temporada alta de esta fruta, que llega a pesar unos tres kilogramos, comienza en abril en el norte y centro del país y se alarga hasta finales de año en las zonas meridionales.

Es un árbol de unos 25 m de alto, originario del sudeste asiático perteneciente a la familia Malvaceae, una enorme familia que incluye al hibiscus, okra y algodón.

Su fruto, especialmente apreciado por los nativos, es de varias formas, de cuadrada a redonda, según la especie, con hasta 40 cm de circunferencia y entre dos o tres kilógramos de peso.

Tiene un caparazón de espinas de color verde o café su cáscara es entre pálida a roja, siempre según la especie. Tiene un gusto intenso y agradable, una textura cremosa (como el aguacate) y un olor muy fuerte, que puede disgustar a algunas personas. Sus semillas son comestibles una vez asadas; machacadas, sirven para preparar tortas.

Los árboles tienen una o dos floraciones y cosechas de fruta anuales, aunque el tiempo varía dependiendo de la especie, cultivo y localidad.

Un árbol de durián típico puede sostener los frutos de cuatro a cinco años. El fruto que cuelga de cada rama madura alrededor de tres meses después de la polinización.

Entre las 30 especies de durián, hasta ahora se identificaron como productoras de frutos comestibles: D. zibethinus, D. dulcis, D. grandiflorus, D. graveolens, D. kutejensis, D. lowianus, D. macrantha, D. oxleyanus y D. testudinarum.

Sin embargo, hay muchas otras especies de las cuales su fruto no se recolecta y examina debidamente, así que otras especies con fruta comestible podrían existir.
mem/rfc