Estados Unidos es un imperio decadente cuyo poder lo demuestra contra aquellas naciones pequeñas y que, empobrecidas por el saqueo que han hecho de lo nuestro, se lanzan para mostrar el músculo inflado con el poderoso esteroide de su cobardía. Nos vienen cocinando a fuego lento, con la iniciativa de congresistas cubano-americanos en la Florida, traidores de su tierra, con el cuento de la Nica-Act, la ley Global Magnitsky y ahora hasta con un Weiwer político para que el gobierno de Nicaragua haga lo que la servidumbre nacional del yanqui en nuestro país quiere.

Trato de no dar nombres en mis enfoques editoriales, pero toda esta ofensiva repugnante viene desde que Violeta Granera, Marcos Carmona, Alvaro Leiva, Pedro Belli, Edipsia Dubón y otros movieron sus patitas para ir a poner quejas que no encontraron nunca asidero porque los mismos gringos les decían que en Nicaragua no había protestas, no había represión y menos muertos y que en consecuencia había que producirlo y así lo hicieron.

Habiendo creado las trágicas condiciones  que vivimos, ya tres meses atrás con una intensidad diabólica, la garra del águila imperial está siendo afilada para ser hundida en la humanidad de nuestra nación y mientras la inmensa mayoría del pueblo de Nicaragua observa tiempos duros por la mano criminal de quienes pretenden doblegarlo, una minoría cada vez más reducida que se quedó aquí abandonada celebra con pomposidad cínica lo que según ellos será su victoria y otros allá en Estados Unidos y Costa Rica, que pudieron huir y ser sacados por la embajada norteamericana para que siguieran en suelo yanqui o josefino levantando la mano contra nuestro país, se la pasan disfrutando bajo una inmensa lluvia de dólares el exilio dorado que les permite el sacrificio de viajar, pernoctar en hoteles de cinco estrellas y tener que distensionarse en los más finos restaurantes o exclusivas discotecas, pero todo por amor a Nicaragua.

No han sido pocos lo que me han preguntado sobre este tema de la Nica-act, Mag Magnitsky y ahora hasta un weiwer político y no he visto aun alguien que considere legítimo un berrinche de esta naturaleza lanzado contra toda una nación.

Nica Act es la Ley de condicionamiento a la inversión nicaragüense. Los autores de la Nica Act son los congresistas estadounidenses Ileana Ros-Lehtinen y Albio Sires, que comenzaron a impulsar desde el 2016 para que estados Unidos vete ante los organismos financieros internacionales los préstamos que gestione Nicaragua si Daniel Ortega no satisface los caprichos políticos de Nicaragua.

Ley Global Magnitsky es una ley aprobada en Estados Unidos que persigue a extranjeros acusados de corrupción y violaciones a los derechos humanos. Fue aprobada en 2012 e inicialmente fue dirigida a funcionarios rusos y otras personas implicadas en el crimen del abogado ruso Sergei Magnitsky, en noviembre de 2009 y se aplica globalmente, “autoriza a los gobiernos a sancionar a los infractores de los derechos humanos en Rusia, congelar sus activos extranjeros y prohibirles ingresar al país firmante”. Aquí en Nicaragua Francisco López, Fidel Moreno, Roberto Rivas y Francisco Díaz han sido afectados, pero a ninguno de ellos se les hizo juicio, no dijeron de qué los acusaban o que pruebas hay contra ellos. Simplemente fueron condenados en ausencia y sin juicio de ninguna naturaleza por el pecado de ser figuras relevantes en diferentes estamentos del estado nicaragüense bajo la administración sandinista.

Pero al imperio decadente de los estados Unidos ¿quién lo juzga por sus crímenes contra la humanidad? ¿qué corte internacional lo sienta en el banquillo de los acusados? Indudablemente existen, pero la soberbia imperial se desvincula de cualquier organismo o tribunal que lo pueda sentar en el banquillo de los acusados porque se cree intocable.

El 6 de agosto de 1945, EEUU perpetraba el mayor atentado terrorista jamás registrado en la historia: el bombardeo de la ciudad de Hiroshima que segó la vida de 80.000 personas reduciéndolas a cenizas, y una cifra que oscila entre 50.000 y 60.000 más habrían de morir posteriormente a causa de la radiación de la bomba atómica. Tres días después el presidente Harry Truman ordena bombardear la ciudad de Nagasaki, elevando el número total de víctimas por encima de 200.000.

Estados Unidos se aplicó a fondo en Vietnam, librando este conflicto bélico durante casi 20 años, con la excusa de impedir la reunificación de Vietnam y detener el “avance del comunismo”. Su política intervencionista generó la muerte de más de 3.000.000 de civiles y soldados vietnamitas y más de 58.000 soldados norteamericanos. La frustración e impotencia de Estados Unidos, frente a un enemigo con menor capacidad logística, pero valiente y disciplinado, lo llevaron a realizar desesperados e indiscriminados bombardeos masivos, matanzas y torturas. Con absoluta crueldad utilizaron Napalm y armas químicas.

Tras el triunfo de la Revolución de abril de 1978, en Afganistán un gobierno marxista, cercano a la Unión Soviética impulsó distintas reformas con el objetivo de transformar al país. Estados Unidos entonces apoyó a los Muyahidines con más armamento y recursos cercanos a los “40 mil millones de dólares”, además de coordinar el reclutamiento y pago de más de 35.000 “refuerzos extranjeros”, puros mercenarios.

En 1991 se ejecutó la primera invasión militar liderada por Estados Unidos en respuesta a la anexión iraquí de parte del territorio kuwaití, uno de los principales países productores de petróleo del mundo. Por eso, Estados Unidos rauda y certeramente realizó la operación Tormenta del Desierto, con cruentos y masivos ataques aéreos desde portaviones y bases militares.

En una segunda invasión, en el año 2003, Estados Unidos acusó a Saddam Hussein de poseer armas de destrucción masiva y de colaborar con Al Qaeda, justificando de manera falaz una nueva invasión contra el país. Saddam fue capturado a finales de 2003 y ahorcado en el año 2006, por órdenes del “Alto Tribunal Penal Iraquí” creado por Estados Unidos. Su ejecución fue transmitida por las cadenas televisivas mundiales. Las dos invasiones norteamericanas generaron la destrucción del país y miles de muertos y millones de desplazados. Ahora bajo el mando norteamericano se han profundizado los conflictos y las luchas sectarias y tribales.

Como parte de la “Doctrina Bush” y violando todas las normas y leyes internacionales (como la Convención de Ginebra), Estados Unidos creó una amplia red de espacios de detención indefinida (sin juicios y sin ningún tipo de derechos), para realizar libremente interrogatorios y torturas a los “combatientes enemigos ilegales” capturados por todo el planeta. Es una red de cárceles “secretas” en varios países de Europa y Asia. Las más conocidas y crueles, reveladas por los medios, son las “cárceles” de Abu Ghraib en Irak y el Campo de Concentración de Guantánamo, en pleno territorio cubano. Estados Unidos lanzó el imperio de la Ley por la borda, para convertirse en un Estado forajido, violador fragrante de los Derechos Humanos.

Pudiera decir mucho más y sin mencionar de lo que ellos han hecho directamente con nuestro país gracias a sus lacayos nacionales, pero es imposible dejar de recordar lo que han hecho con el noble pueblo cubano, con la miseria que han generado en Venezuela, la persecución que se tienen con Bolivia y el cómo ahora reorientan nuevamente sus cañones con Nicaragua. Todo podrá tener el decadente imperio norteamericano, pero como decía Rubén Darío, les falta Dios.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.